Claves de la Terapia de Pareja

Tener o no pareja, ser felices juntos o superar una ruptura,  separarse, …, son preocupaciones frecuentes que tenemos las personas en algún momento de nuestra vida. De hecho, son algunos de los principales motivos de consulta por el que  nos piden ayuda, ya que en muchos casos, esto genera una profunda insatisfacción.

Nos hemos parado a pensar realmente ¿Qué nos lleva a querer compartir nuestra vida, nuestro tiempo, nuestro proyecto personal con alguien?

Si eres de los que no tiene pareja actualmente y eso te genera cierta insatisfacción ¿te has parado a pensar qué esperas obtener de tu futura vida en pareja? ¿Qué echas tanto de menos?

Si eres de los que actualmente mantienes una relación de  pareja, más o menos satisfactoria ¿Te has parado a pensar qué te mantiene al lado de esa persona?

Y si eres de los que está atravesando una separación ¿te has parado a reflexionar cuáles fueron los principales motivos por los que ha dejado de funcionar a pesar de que durante un tiempo sí lo hizo?

Son muchos los motivos que encontraremos en respuesta a estas preguntas, y otros muchos los que observaremos en las relaciones de nuestros amigos y familiares, ya que las relaciones de pareja se pueden conceptualizar como una relación de intercambio, en las que cada uno de los miembros espera obtener gratificaciones a cambio de invertir en la relación. Deseo tener o mantengo una relación de pareja porque siento que esa relación me aporta cosas positivas (apoyo, compresión, seguridad, diversión, relaciones sexuales, compañía, autoestima, etc.). En contraposición, evito o termino una relación de pareja porque siento que no me aporta cosas positivas, e incluso que lleva tiempo aportándome cosas negativas (ira, soledad, frustración, celos, bloqueo personal, reproches o criticas, aburrimiento, etc.).

La terapia de pareja parte de esta idea de “la pareja como relación de intercambio” para  apoyar a las personas a clarificar si su relación es viable,  cómo mejorarla o cómo superar la crisis que atraviesan.

Las parejas tienen una historia juntos, pasan por diferentes etapas y momentos de cambio y evolución. Recordemos nuestra primera etapa de una relación. Todo está lleno de recuerdos (intercambios positivos), invertíamos al máximo en la relación (la mejor versión de nosotros mismos llevaba el timón con comentarios positivos, detalles, sexo, caricias, etc.) y nos sentíamos recompensados (la mejor versión de nuestra pareja estaba con nosotros, mostrándonos interés, regalándonos tiempo libre, confianza, etc.)  

Pero después de esta primera etapa, en la que todo está por descubrir, la pareja evoluciona, surgen cambios (rutina, vivir juntos, tener hijos, traslado de ciudad, conocemos a las familias correspondientes, vacaciones, malos días en el trabajo, etc.)  a los que cada miembro reacciona de forma diferentes. Con el tiempo muchas parejas se encuentran insatisfechas, ya que la balanza que representaba su relación queda descompensada. Es decir hay relaciones que llegan a un punto de su historia en el que dejan de ser gratificantes e incluso que pueden llegar a convertirse en un intercambio negativo. Con los nuevos desafíos con los que se encuentran y con una sensación de insatisfacción, las herramientas que les funcionaban antes para superar sus diferencias o tomar decisiones, y su comunicación en muchos casos se convierte en un estimulo aversivo en sí mismo (reproches, juicios de valor, incomunicación,  falta de escucha, etc.), por lo que se ven inmersos en un circulo negativo, del que a veces es difícil salir. Es en esos momento (aunque mucho mas tarde de lo que sería deseable) cuando suelen plantearse la viabilidad de la relación y la posibilidad de acudir a una terapia que pueda ayudarles.

¿En qué  me puede ayudar la terapia de pareja?

 

Cuando le preguntamos a nuestros clientes qué creen que les ha ayudado más durante nuestras sesiones de pareja, la mayoría coinciden en señalar que el disponer de “un espacio seguro” en el que poder expresarse y reencontrarse, más allá de las diferencias por las que atraviesan.

La terapia de pareja ofrece a las parejas en crisis  la oportunidad de hablar de los problemas sin dramatizar o dañarse, de hablar de cómo se sienten, de qué necesitan y esperan del otro y lo más importante, de aprender a llegar acuerdos, siendo el primero de ellos la viabilidad o  no de su relación. No sólo es una alternativa de ayuda cuando nuestra relación no funciona y queremos rescatarla, en muchos casos, supone un apoyo para aclararnos y afrontar  la inviabilidad de la misma.

Es a partir de ese momento, cuando tenemos claro si apostamos o no por nuestra relación (aunque todavía no sepamos muy bien cómo cambiar las cosas que no funcionan, cuando comenzamos a trabajar en una u otra dirección: volver a ser un equipo y a restablecer una relación de intercambio positiva, o a iniciar una ruptura lo más sana y menos dolorosa posible. Esto último, en ocasiones es lo más difícil de entender para alunas personas. Todos conocemos a alguien, o incluso hemos vivido una separación conflictiva, en la que dos personas que un día se quisieron y se respetaron, que incluso son padres de las mismas personitas, se sitúan como enemigos en una guerra alimentada por desconfianza, enfados, reproches, culpas, etc., como si al ganar frente al otro no perdieran los dos.

¿Cómo funciona?

Tras un proceso de entrevistas, tanto individuales como en pareja, se abordan los siguientes aspectos:

  1. Viabilidad o no de la relación y toma de decisiones.
  2. Objetivos de cambio:
    • Mejorar vuestra comunicación.
    • Abordar rupturas o separaciones.
    • Superar  problemas o crisis (celos, dependencia emocional, infidelidad, etc.).
    • Manejo de conflictos propios de la convivencia.
    • Recuperar espacios y proyectos comunes.
    • Tomar decisiones compartidas y negociar acuerdos (educación hijo/as, tareas domésticas).
    • Superar problemas sexuales (falta de deseo o disfrute sexual, eyaculación precoz, anorgasmia, dolor, disfunción eréctil, falta de control, etc.).

Para trabajar todos estos aspectos, se combinan sesiones de pareja con sesiones individuales, con una psicóloga y un experto en coaching personal.

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