¿El Coaching es para mí?

Muchos de nuestros clientes llegan a nosotros pidiéndonos ayuda sin saber muy bien qué es eso del “coaching”, para qué sirve y qué diferencias hay con la psicología “normal”. Nosotros, siempre que podemos, les atendemos en la primera sesión Zaloa (psicóloga) y yo (coach) para poder orientarles y ver si se pueden beneficiar más del Coaching o de la Psicoterapia.

Normalmente la gente que acude a nosotros tiene una idea más o menos clara de qué es la psicoterapia, en qué consiste, para qué sirve y qué esperan de un psicólogo. Por el contrario, la mayoría no tiene tan claro esto del coaching y, muchas veces, la idea que tienen está distorsionada. El hecho de que el coaching sea un término de moda, a veces, hace que la información proceda de muy diversos sitios y que oigamos la palabra “coach” en muchos contextos diferentes.

 

 ¿Y en qué consiste?

 

El coaching es un proceso de autodescubrimiento, de automotivación, de cambio y de atrevimiento para afrontar retos. En este proceso, el coach es el encargado de facilitar y de impulsar al cliente a pensar por sí mismo, a descubrir sus fortalezas, sus áreas de mejora y a establecer un “plan” para alcanzar sus metas. No se trata de dar consejos y recetas mágicas, sino de que nuestros clientes desarrollen la responsabilidad y el compromiso con ellos mismos para que superen sus obstáculos, aprendan a quererse y a vivir cada día como les gustaría.

 

 ¿El Coaching es para todos?

 

La respuesta es no. En algunos casos no veremos la necesidad de cambiar nada en nuestra vida y mucho menos que necesitemos a alguien que nos ayude. En otros casos no estaremos “preparados” para un proceso de coaching, necesitaremos otro tipo de profesional como un psicólogo y otro tipo de apoyo como una terapia.

En cambio, muchas personas no saben que el coaching les puede ayudar y que es precisamente lo que necesitan. Aquellos que quieren responsabilizarse de su vida, comprometerse consigo mismos y con aquello que quieren conseguir, aquellos que están dispuestos a probar nuevos caminos y a introducir cambios en su vida y pasar a la acción son los que se pueden beneficiar del coaching. En una primera impresión esto me puede asustar o me puede hacer pensar si esto es para mí o para otro tipo de gente. Un coach también te ayuda a vencer este miedo inicial.

Nosotros, como coach y psicóloga, estamos formados y obligados a informar a nuestros clientes cuando pueden necesitar coaching o psicoterapia.

 

¿Y a mí, en qué me puede ayudar?

 

Muchos piensan que es sólo para empresas, para ejecutivos o para gente que tiene objetivos “muy importantes”. Los principales objetivos para los que un Coach te puede servir de mucha ayuda son, entre otros:

– Encontrar un propósito o un sentido a tu vida

– Gestionar tus emociones y ponerlas a tu servicio

– Ganar autoconfianza y seguridad en uno mismo

– Para procesos de cambio (cambio de trabajo, de puesto, separaciones…)

– Mejorar las relaciones (en el trabajo, con mi pareja, con amigos…)

– Ganar salud (bajar de peso, hábitos saludables…)

– Gestionar mi tiempo

– Superar bloqueos (miedos, tomar decisiones…)

– Encontrar tu vocación

Estos son algunos de los objetivos para los que puede servir el coaching, pero son muchos más. Lo necesario es que sea un objetivo importante para ti y estés dispuesto a responsabilizarte con él, y estés abierto a realizar un camino de aprendizaje y acción.

 

¿Cómo elegir un buen coach?

 

Como hemos dicho antes, un coach es un profesional encargado de ayudarnos y es un profesional en el que depositamos confianza y esperamos de él una garantía y un “saber hacer”. Cuando vamos al médico, al psicólogo o a otros profesionales sabemos que cuentan con una formación, una experiencia, y sabemos qué estudios han tenido que realizar o qué titulaciones poseen. En el caso del coaching, por desgracia, no existe un requisito “legal” para ejercer como tal. Es por esto, entre otras cosas, por lo que hay que exigir unas garantías. Estas garantías se pueden resumir en 4:

– Formación acreditada por organismos y asociaciones de coaching como son ICF, ASESCO y algún otro.

– Experiencia como coach y anteriormente a ser coach

– Certificación como coach profesional por organizaciones y asociaciones de coaching como son también ICF o ASESCO.

– Y, por último, pero no menos importante el “feeling” que tengamos con el coach, la seguridad que nos genere, y que nos dé la suficiente confianza como para abrirnos y explorar aquello de nosotros que nos haga crecer en la dirección que deseemos.

Si después de leer esto, estás pensando que un coach te podría ayudar, te invito a que me conozcas y te pongas en contacto conmigo para solicitar una sesión gratuita.

 

Javier Domingo Jabonero

Coach Personal y Ejecutivo,

certificado ACC (Associate Certified Coach) por ICF (International Coach Federation)

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