¿Pánico a relacionarte?

En una entrada anterior (“Ansiedad amiga o enemiga” ), ya os hablábamos de cómo la ansiedad y el miedo son emociones necesarias, que todos experimentamos, y que nos ayudan a afrontar situaciones en las que necesitamos cierto nivel de alerta y energía. Solo cuando el grado de ansiedad que sentimos es desmesurado, desproporcionado o interfiere en nuestro rendimiento y en nuestra vida, estamos hablando de un problema de ansiedad.
¿Qué ocurre cuando a lo que sentimos miedo es a la relación con los demás; a situaciones tan cotidianas e inevitables en nuestra sociedad como estar o hablar con otras personas? ¿Es normal sentir miedo y ansiedad al relacionarnos?

Hoy nos vamos a centrar en uno de los problemas de ansiedad más frecuentes y que debido a sus características, genera en las personas que lo sufren un alto grado de impotencia e interferencia en las principales áreas de sus vida, al verse involucrados de forma inevitable en las situaciones que temen cada día ¿o acaso nos resultaría fácil evitar el contacto con otras personas en nuestra sociedad actual?

Ciertas dosis de ansiedad, incertidumbre e inseguridad forman parte de las situaciones nuevas o poco habituales para nosotros. Las situaciones sociales no se escapan a esta regla. Todos y todas sentimos un poquito de “inquietud” cuando conocemos a alguien, cuando hablamos en público o cuando “conquistamos” a esa persona que tanto nos gusta. Sin embargo, para algunas personas esto se convierte en un verdadero reto, ya que les cuesta más esfuerzo o más tiempo llegar a sentirse cómodos con otras personas.
Seguro que conoces a alguien para el que es todo un mundo encontrarse en algunos escenarios sociales que para otros, lejos de ser un problema, son su principal fuente de disfrute, apoyo y emociones positivas.

¿Y tú? ¿Eres de los que piensas demasiado qué decir o cómo comportarte cuando te encuentras ante una o varias personas con las que no tienes confianza? ¿Te encanta conocer gente nueva y disfrutas de la compañía de los demás? ¿Te cuesta tomar la iniciativa a la hora de hablar en clase, reuniones de equipo o con tu jefe? ¿Odias ser el centro de atención y prefieres pasar desapercibido? ¿Te describirías como una persona tímida?

Las personas tímidas no arriesgan en reuniones, eventos o situaciones sociales novedosas. y no lo hacen, por miedo a “comportarse de manera inapropiada o ridícula”.
La ansiedad social es la sensación de sentirse incómodo entre otras personas por la posibilidad de ser evaluado negativamente; por la posibilidad de hacer, decir; de no hacer de no decir; de parecer, de que se note, etc.
Numerosos estudios cuantifican que alrededor del 50% de las personas experimentan ansiedad social en alguna situación. En el fondo, todos tenemos nuestra parte “tímida” que se activa en cierto grado y en alguna situación. La diferencia, insistimos, está en la intensidad.

Pero….¿cuándo hablamos de Fobia Social?

Las personas con fobia social experimentan un grado de ansiedad social, miedo o vergüenza muy elevado en situaciones sociales, que les lleva a desarrollar conductas de evitación o escape (p.e intentar pasar desapercibido, no preguntar en clase, no presentarse a una entrevista de trabajo, etc.). La propia anticipación de las situaciones, en las que se imaginan pasándolo mal o siendo evaluados de forma negativa, es suficiente para terminar por descartar enfrentarse a la misma. E incluso, los propios síntomas físicos de ansiedad que experimentan, como ruborizarse, temblor de voz, silencio por bloqueo, etc., se convierten en fuente de preocupación y precipitantes para evitar o escapar de las situaciones que los provocan.
Son personas que se preocupan por una o varias situaciones tan generalizadas en nuestra vida, que experimentan un nivel de estrés altamente significativo cuando se ven obligados a realizar tareas cotidianas como: hacer una gestión administrativa, cambiar algo que hemos comprado, encontrarnos con alguien, comer o beber en público, presentar un trabajo en clase o en una reunión de equipo, pedir una pizza por teléfono o llamar al chino, y un largo etc. de las situaciones que forma parte de la vida en sociedad de cualquier persona.

¿Qué puedo hacer?

Los problemas de ansiedad social y fobia social no es una excepción, se alimentan de la evitación a las situaciones temidas. Se mantienen en la medida que nos resisitimos a salir de nuestra zona de seguridad. Evitar aquello que tememos nos impide descubrir dos de las cosas más importantes para superarlo:

1. La ansiedad termina por desaparecer cuando afrontamos las situaciones que tememos. Sólo hay que esperar el tiempo necesario, hacerlo muchas veces y ordenar las situaciones concretas de menor a mayor miedo.

2. Descubrir que nuestro miedo se disfraza también de pensamientos negativos y limitantes que nos hacen creer que ocurrirán cosas que son muy improbables y que si ocurren no son tan importantes como creemos. Dejamos de entrenarnos y de avanzar en nuestras competencias sociales porque nos llegamos a convencer que “X” situación será terrible para nosotros y que el juicio de los demás será demoledor.

Hoy en día podemos beneficiarnos de disciplinas como la Psicología y el Coaching para superar estas inseguridades y atrevernos a salir de nuestra zona de confort. Nosotros recomendamos el apoyo psicológico cuando la persona sufre un problema de ansiedad social y evitación de alta intensidad (p.e fobia social), y Coaching cuando el objetivo es adquirir una mayor seguridad, explorar una visión más positiva de uno mismo y superar las creencias limitantes que nos impiden evolucionar.

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